Proyecto Siena
Una cocina donde las curvas y la luz lo conectan todo
Una isla de líneas curvas, madera cálida, frentes en tono arcilla y una iluminación continua definen una cocina envolvente, equilibrada y pensada para vivirse.
Una isla que suaviza el espacio
La isla es la gran protagonista de Proyecto Siena. Su trazado curvo rompe con las líneas rectas del mobiliario y aporta una sensación mucho más fluida y ligera al conjunto.
Además de concentrar la zona de cocción y ofrecer una amplia superficie de trabajo, su forma acompaña el movimiento alrededor de la cocina y crea una zona cómoda para sentarse, compartir y disfrutar del espacio.
La superficie clara, recorrida por una veta sutil, prolonga la curva y hace que la isla se perciba como una pieza continua. En su base, el acabado madera refuerza la calidez y conecta visualmente con el mobiliario superior.
La luz como hilo conductor
La iluminación no se ha añadido únicamente como un elemento decorativo: forma parte de la composición de la cocina.
Una línea de luz recorre toda la pared de trabajo, desde la zona del fregadero hasta las baldas abiertas. Esta continuidad ilumina la superficie de uso, destaca la textura del revestimiento y une visualmente ambas zonas.
En las baldas, la luz se proyecta de abajo hacia arriba sobre el fondo de madera. Así se consigue aportar profundidad, realzar los objetos expuestos y transformar un elemento de almacenaje en uno de los puntos más especiales del proyecto.
Madera, tonos arcilla y superficies claras
La combinación de acabados aporta equilibrio al espacio. La madera introduce naturalidad y calidez, mientras que los frentes en tono arcilla o salmón apagado añaden personalidad sin resultar estridentes.
Las superficies claras ayudan a reflejar la luz y aligeran el peso visual del mobiliario. Como contrapunto, los focos, la placa de cocción y otros detalles en negro aportan definición y un toque contemporáneo.
El resultado es una paleta suave y envolvente, en la que cada material tiene presencia sin competir con los demás.
Una distribución pensada para el día a día
La pared posterior concentra la zona de agua, una amplia superficie de preparación y el almacenaje superior. A un lado, los módulos altos permiten integrar los electrodomésticos y ampliar la capacidad de almacenamiento manteniendo una imagen limpia.
Frente a ella, la isla reúne la cocción, el espacio de trabajo y la zona para sentarse. Esta distribución diferencia las funciones sin aislarlas y convierte la cocina en un lugar preparado tanto para cocinar como para compartir.
Proyecto Siena demuestra que una cocina funcional también puede construirse desde la suavidad. Las curvas, los tonos cálidos y la iluminación integrada crean un espacio sereno, acogedor y con una identidad muy personal.